tiempo de la investigación
Piensa en la última vez que abriste tus redes sociales y viste la foto de un amigo de vacaciones, sonriendo en la playa. Si te basas solo en esa imagen, podrías pensar que su vida es perfecta. Pero, ¿qué pasaría si pudieras observar su rutina diaria a lo largo de todo un año? Verías los retos, el esfuerzo y los días difíciles. Esta diferencia fundamental entre juzgar por un solo instante y analizar a lo largo del tiempo es el núcleo de lo que en metodología científica se conoce como la temporalidad de la investigación.
Para entender esto, imagina a Mateo, un agricultor que invirtió todos sus ahorros en una finca de café de especialidad. Cuando las hojas de sus plantas comenzaron a marchitarse, recurrió a dos expertos con enfoques muy distintos.
El primer experto visitó la finca un martes al mediodía, tomó fotografías de las hojas enfermas, midió la humedad en ese instante y concluyó que el problema era la falta de riego. Este enfoque ilustra lo que se denomina un diseño transversal. De acuerdo con Hernández-Sampieri y Mendoza (2018), los diseños transversales o transeccionales recolectan datos en un solo momento, en un tiempo único; su propósito es describir variables y analizar su incidencia e interrelación en un momento dado. Es el equivalente a tomar una fotografía de la situación.
El diagnóstico falló y las plantas de Mateo empeoraron. Fue entonces cuando intervino la segunda experta, Elena. En lugar de dar un veredicto inmediato, instaló sensores en la finca para medir las condiciones durante seis meses. Al analizar los datos acumulados, descubrió que las raíces se congelaban por caídas drásticas de temperatura durante las madrugadas de invierno. El enfoque de Elena corresponde a un diseño longitudinal. Como señalan Creswell y Creswell (2018), los estudios longitudinales implican la recolección de datos sobre los mismos sujetos o variables a lo largo del tiempo, lo que permite inferir la evolución, las tendencias y los cambios. Es decir, Elena no tomó una foto; grabó una película.
Entender la temporalidad de la investigación es vital. Un estudio transversal nos ofrece un panorama rápido y económico de la realidad actual, ideal para censos o encuestas de opinión. Sin embargo, cuando necesitamos comprender cómo evolucionan los fenómenos, las relaciones de causa y efecto a lo largo de los años, o el desarrollo de una enfermedad, el estudio longitudinal se vuelve indispensable (Tariq et al., 2023).
Una fotografía captura un momento, pero a veces, para comprender los problemas más complejos de nuestra vida, necesitamos la paciencia de ver la película completa.
Referencias Bibliográficas
Creswell, J. W., & Creswell, J. D. (2018). Research design: Qualitative, quantitative, and mixed methods approaches (5.ª ed.). SAGE Publications.
Hernández-Sampieri, R., & Mendoza, C. P. (2018). Metodología de la investigación: Las rutas cuantitativa, cualitativa y mixta. McGraw-Hill Interamericana.
Tariq, S., Tariq, S., & Tariq, S. (2023). Quantitative research: Study designs. Journal of the Pakistan Medical Association, 73(1), 162-165. https://doi.org/10.47391/JPMA.22-127
