Concurso de Arte y Escritura #190 - El encuentro

in Venezolanos Steem10 days ago (edited)

En la edición #190 del Concurso de Arte y Escritura de esta semana @solperez propone que le demos vida a través de las palabras a una de las tres pinturas de Julio Romero de Torres Yo lo pensé analizando cada una pero la que más me gustó fue la que utilizó para la presentación del artista. Como también forma parte de su obra decidí escribir sobre ella.

La verdad es que la obra me escogió a mi como suele suceder.

Espero que esta historia sea de su agrado.


Autorretrato_joven_by_Julio_Romero_de_Torres.jpg

Fuente

El encuentro


Cuando fui a Andalucía sentí la necesidad de visitar Córdoba. Algo me atraía, pero no entendía qué.

Me parecía tener un nexo con un lugar que era completamente desconocido para mí. Cuando tengo la oportunidad suelo dejarme llevar por mis impulsos, y más de una vez me ha sorprendido descubrir hasta dónde pueden conducirme.

Llegué a pleno mediodía, bajo un sol inclemente y un calor casi insoportable. Caminé sin rumbo fijo, siguiendo únicamente mi intuición. Terminé en un barrio de callejones estrechos y sombríos, rodeado de casas antiguas que parecían conservar intacta la memoria de varias generaciones.

Siempre me han gustado esos lugares porque invitan a imaginar quiénes vivieron allí, qué sueños tuvieron y qué historias quedaron atrapadas entre sus paredes.

De pronto me encontré frente a un edificio de aspecto solemne.
Una placa indicaba: Antiguo Hospital de la Caridad. Unos pasos más adelante otro aviso anunciaba que allí se encontraba el Museo Julio Romero de Torres.

Mi corazón comenzó a latir con fuerza.

Otra señal.

No sabía por qué mis pasos me habían llevado hasta allí.

Me gustan los museos, pero desconocía casi todo sobre aquel pintor.

El lugar estaba prácticamente vacío. Un empleado que parecía contar los minutos para la hora del almuerzo me entregó un folleto y me indicó que podía recorrer las salas y tomar fotografías sin flash. Le agradecí y entré.

El contraste con el exterior fue inmediato. El edificio estaba fresco y silencioso. Solo eso ya resultaba un alivio.

Fui recorriendo las distintas salas mientras conocía fragmentos de la vida y la obra de Julio Romero de Torres. Me gustaba su manera de retratar escenas cotidianas, de recrear en color críticas discretas y de convertir emociones en imágenes sencillas.

Seguí despacio, intentando comprender el mundo a través de sus ojos.

Entonces descubrí una puerta entreabierta que no recordaba haberla visto al entrar.

Me detuve unos segundos observándola. Quizás había pasado junto a ella sin prestarle atención... O quizás no.

La curiosidad terminó imponiéndose.

Al asomarme encontré una estancia que no parecía formar parte de la exposición. Había caballetes, pinceles, cajas de madera, tubos de óleo abiertos y un tenue olor a trementina flotando en el aire.

Era un estudio y parecía que seguía teniendo vida.

En un caballete distinguí un lienzo donde aparecía un hombre de espaldas. Vestía un traje oscuro y llevaba un pañuelo atado al cuello. Por la postura de sus brazos parecía estar pintando.

A pocos metros descubrí otra tela cubierta hasta el suelo. Sentí que mi respiración se aceleraba.

Sabía que no debía tocar nada, pero la tentación fue más fuerte. Retiré la tela lentamente.
Allí estaba él.

Sus ojos abiertos parecían observarme con una mezcla de sorpresa e incredulidad. Permanecí inmóvil contemplando aquel rostro. Había visto una imagen similar en el folleto del museo, aunque la expresión era distinta.

Era Julio Romero de Torres.

Lo observé durante largo rato. Cuanto más lo hacía, más extraña era la sensación. No era solo una pintura. Era como si pudiera percibir el instante exacto en que aquel gesto había quedado atrapado en el lienzo.

Como si estuviera comprendiendo la razón de su asombro respiré profundamente y traté de recuperar la calma.

Entonces vi otra pintura cubierta en una esquina.

Pensé que lo sensato era marcharme, regresar a las salas y continuar mi visita. Sin embargo, la mayoria de las veces actuo por impulso y esta vez no iba a ser diferente.

Me acerqué, tomé la tela entre los dedos, y la retiré.

Durante unos segundos no entendí lo que estaba viendo.

La escena representaba aquel mismo estudio. Reconocí los caballetes, las ventanas, los pinceles y hasta la posición exacta de los objetos.

En el centro había una mujer, estaba de pie frente al autorretrato.

La observé con atención y reconocí el sombrero que llevaba aquella mañana para protegerme del sol cordobés. Reconocí la bolsa de tela que colgaba de mi hombro.

Reconocí mis manos. ¡La mujer era yo!

Sentí un escalofrío.

Entonces comprendí por qué había llegado a Córdoba. La atracción inexplicable que me había conducido hasta aquel museo.

Comprendí la expresión del autorretrato.

Julio Romero de Torres no se había pintado observando al espectador. Se había pintado observándome a mí.

Y había esperado más de un siglo para que yo llegara.

La imaginación es la única arma en la guerra contra la realidad
Lewis Carrol


Invito a participar a: @vicent21, @yahnel y @wlin


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Gracias por publicar en la comunidad #Venezolanossteem

¡Guao! Sublime este diario sobre tu viaje a Córdoba. Estuve expectante desde el comienzo hasta el final. Creo que tienes un instinto para acercarte al arte de mil maneras. Por eso tus pasos, tu mirada, tu olfato, tu gusto, tu tacto, tus oídos... te conducen a lugares inolvidables, naturales y creados por la humanidad. A partir de esa mezcla de sentidos a flor de piel percibes el universo como una mariposa en vuelo, pero también como un caracol en medio de la arena y hasta como el golpe de ola que socaba la piedra más fuerte que hay en la orilla.

Tú buscabas a Julio Romero de Torres y él te esperaba con sus ojos abiertos para pintarte en su taller, tal y cual eres, sensible, bella, única.

Gracias, @evagavilan, por este hermoso texto, que como puedes ver me tocó el alma. Un abrazo.

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¡Sol querida! Que belleza de verificación. Lo que no puedo negar es que disfruto con tus maravillosas propuestas.
Esta vez no podía dejar de observar al artista y pensé que él me observaba a mí así que dije ¡ahí está la historia! Como siempre gracias por hacerlo posible.

Me di un banquete leyéndote. Un abrazo.

Gracias por el apoyo, @wirngo.

Hola amiga, me atrapaste de principio a fin, y no me esperaba ese final sorprendente, aunque me quedé esperando lo que venía después y el por qué de todo lo acontecido, eres genial, Dios bendice tu hermoso don de escribir.
Saludos, te deseo mucho éxito.

Hola amiga, me gusta crear este tipo de relatos donde no hay un final explícito y lo crea o imagina el lector. La imagen del autoretrato me guió por los caminos de Córdoba y me llevó hasta el museo. El personaje contó el resto. Gracias por tus palabras y por seguir mis textos 🤗

Hola Eva wow de verdad te admiro tienes una capacidad para trasmitir a través de la escritura, este viaje fue genial la forma que trámites la historia uno se queda así como que viene cuántas cosas pasaron , te feo

Gracias por la invitación bendiciones 🫂

Siempre me ha gustado escribir a veces una imagen o un objeto son lo unico que hace falta para comenzar una historia. Me alegra que te haya gustado.

Muchas gracias por apoyar mi trabajo. Me siento honrada.

En internet he encontrado memes del calor en España:

-Verano en los 1970: será un día soleado y agradable.

-Verano en 2026: vamos a morir todos.

Saludos.

Es típico que la gente se queje. También que transformen sus actitudes en verano. Todos usan ropa fresca y es común ver a los médicos pasando consulta en shorts, la policía también transforma sus uniformes y todos absolutamente todos dicen que nunca habían vivido un verano tan caluroso.

Hija amiga @evagavilan, después de leer y leer tu historia , la cual invitaba a continuar leyendo... Al final me llamó mucho la atención esta frase "La imaginación es la única arma en la guerra contra la realidad"... Es cierto cuando dejas volar la imaginación puedes llegar a dónde quieras. Éxitos