Amar
La mayor arma del hombre es el amor.
Si amas a tu enemigo día tras día, un día se rendirá ante ti. Por eso debes amar a todos: a tus padres, hermanos, amigos, hijos, familiares, a la sociedad y a tu país. Aléjate de todo lo malo y acércate a todo lo bueno. Ten el valor de decir que lo bueno es bueno y lo malo es malo. No puedes amar a los políticos deshonestos. Sería una tontería amar a los incompetentes. Pero debes amar a todos los niños. No hay nada más hermoso en el mundo que el amor.
El amor no debe limitarse a una o dos personas especiales.
Ama a todos por igual. Un poeta dijo que hay tanto amor en el corazón que «aunque le dieras diez planetas a la gente, no sería suficiente». Normalmente no queremos amar a nadie fuera de la familia, pero eso no está bien. Ama al mendigo que pide limosna cada día bajo el puente de Farmgate. Ama a la persona que vende verduras en una furgoneta en la calle. Ama a quien te trae agua o ensalada en el restaurante. Ama a quien no es codicioso ni deshonesto. Ama a los honestos. Ama a la gente sabia. No te dejes engañar por ellos.
Amamos a nuestros padres, hermanos, tíos, tías, a nuestros propios hijos.
Pero hay muchos más en este mundo además de ellos. Somos seres humanos. Las mejores criaturas de la creación. Debemos ser humanos y bondadosos. Debemos amar a todos, ricos y pobres. Debemos amar a todos, desde los mendigos de la calle hasta los vendedores de verduras del barrio. Ama al perro que vive frente a la tetería al borde de la carretera. Cómprale galletas todos los días y dale de comer. Ya sea una persona hambrienta, un perro o un gato, aliméntalo hasta que quede satisfecho. Alimentar a los animales y a las personas hambrientas es una gran obra. Eres un ser humano, así que debes hacer el bien.